Entregan patente a científico colombiano

El cirujano plástico colombiano Rodrigo Soto obtuvo la patente para producir y comercializar unos parches para la regeneración de piel que se ha perdido por quemaduras

La invención del profesional, quien es miembro de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica (S.C.C.P), es un nuevo procedimiento que reduce de 15 a 4 días la obtención de resultados positivos y hace posible evitar cirugías, hospitalizaciones y riesgos de infecciones mayores en pacientes que han sufrido quemaduras o lesiones graves que comprometan el mayor órgano del cuerpo humano.

El procedimiento elaborado por Rodrigo Soto junto con sus colegas, Juan Carlos Zambrano Burgl y Jennifer Cristina Gaona Silva, es un aporte tecnológico colombiano significativo que también fue patentado en los Estados Unidos el 29 de diciembre de 2015, destaca en su informe la Superintendencia de Industria y Comercio.

Las lesiones en la piel por quemaduras profundas así como otras pérdidas del tejido cutáneo por traumas o enfermedades son una de las principales causas de consulta y acceso al sistema de salud.

Se trata de apósitos y parches útiles para el tratamiento de heridas profundas y otras pérdidas de tejido cutáneo ocasionadas por traumas o enfermedades.

Los apósitos o parches, de acuerdo con el procedimiento patentado, son elaborados a partir de diminutas muestras de piel del mismo paciente que no dejan ninguna cicatriz en el sitio donde se obtiene la muestra y solo necesitan 4 días para estar listos y ser implantados en el paciente. Los procedimientos anteriores requerían de tres semanas lo que ocasionaba un retraso importante en el tratamiento y limitaba el uso de productos elaborados con células del mismo paciente.

Las lesiones en la piel por quemaduras profundas así como otras pérdidas del tejido cutáneo por traumas o enfermedades son una de las principales causas de consulta y acceso al sistema de salud; los protocolos tradicionales para tratar esta afección es lo que se conoce como un injerto de piel que se toma del mismo paciente para cubrir el área afectada, este procedimiento es efectivo pero genera cicatrices importantes en las áreas donde se toma el injerto; además de ello se debe realizar bajo cirugía con anestesia general lo que trae frecuentes riesgos de infección y sangrado con los consecuentes gastos de hospitalización, analgésicos, consultas para curaciones, tratamiento para las cicatrices del área donde se tomó el injerto, materiales especiales para la cirugía y el posible traslado de pacientes a hospitales de mayor complejidad.

Dentro de las ventajas de este procedimiento patentado se encuentra que los apósitos o parches presentan dos tipos de células (fibroblastos y queratinocitos) que se asemejan a la estructura de la piel, las cuales se cultivan por separado lo que permite un mejor resultado estético.

Otras ventajas técnicas del procedimiento es que no se requiere para su realización de un cirujano plástico, no se necesitan pruebas de compatibilidad entre el donante y el paciente, porque son células del mismo paciente, y los costos de producción se reducen en un 80% respecto a los apósitos o parches producidos a partir de donantes fallecidos, concluye el comunicado de la superintendencia.