Rinoplastia Secundaria

Muchas veces ponemos nuestra salud en manos equivocadas, pensamos que un precio ‘cómodo’ nos hará bien para nuestra belleza, pero es un error frecuente. Te invitamos a que identifiques lo complejo que puede ser realizarte una segunda operación de nariz, además que necesitas manos de un verdadero experto para corregir un mal procedimiento.

La rinoplastia secundaria  es también llamada rinoplastia revisional y se puede definir la rinoplastia secundaria como la cirugía de retoque nasal cuyo objetivo es corregir los defectos resultantes de una primera intervención en manos de otro cirujano, o de un trauma en una nariz que ha sido operada; sin embargo el termino de rinoplastia secundaria también se usa con el propósito de describir una tercera o una cuarta cirugía de la nariz. La rinoplastia secundaria procura obtener una nariz de aspecto natural y que tenga un balance armónico con el resto de las estructuras de la cara; pero además la rinoplastia secundaria presta atención especial para solucionar las alteraciones funcionales.

Por lo general, en estos casos los pacientes se encuentran frustrados, insatisfechos y en algunos casos enojados por el resultado ofrecido por el otro cirujano. Un adecuado interrogatorio y un cuidadoso  examen físico permitirán  identificar las secuelas de una primera cirugía, las cuales pueden dividirse en estéticas, funcionales y psicológicas.

Idealmente se debe conocer qué ocurrió durante el primer procedimiento, partiendo del análisis de un estudio fotográfico antes de la intervención, que muchas veces no está disponible, de los síntomas que presentaba el paciente, de la motivación y las expectativas que se tenían con la cirugía y del desarrollo del postoperatorio. Se debe exponer claramente cuáles son los defectos estéticos que molestan al paciente En este punto un número importante de los pacientes quieren aclarar detalles de su relación con el anterior cirujano, y en algunos ocasiones desean una segunda opinión para buscar un responsable. Como  regla, recomiendo la reconciliación con el primer cirujano, si esto no es posible  y se acepta tomar el caso, nos debemos centrar en los problemas que existen y no en sus causas. Debido a que la cirugía no es una ciencia exacta no se puede garantizar los resultados y es difícil analizar si la falla fue por inexperiencia, impericia, las variables que tiene el periodo de recuperación, como la cicatrización, la inflamación, los traumas, incumplimiento de las instrucciones o traumas en el postoperatorio; las variables del entrenamiento o del talento del cirujano y muchas otras difíciles de predecir o de nombrar.

Es crucial esperar como mínimo  seis meses antes de reintervenir un caso y en ocasiones es preferible dejar que transcurra hasta un año hasta que pase por completo el edema y los tejidos estén más laxos. Muchas veces es mejor esperar, que intervenir precipitadamente, pues el tiempo puede ayudar a disminuir alteraciones que tempranamente lucen mayores cuando no ha pasado el tiempo suficiente para la desinflamación y la maduración de las cicatrices.

En este momento debemos poner nuestra atención en el análisis de la situación actual y de una forma conjunta paciente y cirujano discutir las posibles opciones para solucionar su actual condición. Ocasionalmente puede tomarse la rinoplastia secundaria como un paso más hacia la obtención de un mejor resultado estético y funcional, debido a que no en todos los casos se pueden resolver las diferentes anormalidades en un sólo tiempo quirúrgico. Pero en otros casos  puede existir una mayor limitación debido a resecciones muy agresivas, a fibrosis, a cicatrización, alteraciones de la irrigación, a perforaciones del septum y otras variables que pueden exigir técnicas mas depuradas y en ocasiones más prolongadas y eventualmente más costosas. En muchos casos se requiere aplicar injertos o emplear materiales aloplásticos de relleno o de soporte para conseguir los mejores resultados.  Por todo lo anterior podemos calificar el resultado de la nueva cirugía no desde  el punto de vista de la nariz inicial sino desde la condición actual. Por esta razón se debe realizar un minucioso examen físico muchas veces acompañado de una nasosinuscopia y de una escanografia de nariz y senos paranasales analizando cada uno de los detalles y tomando fotos para discutirlas con el paciente y así determinar conjuntamente como se llevará a cabo su corrección  y cuales pueden ser las expectativas reales.

Finalmente debemos explicar que el proceso del postoperatorio  por lo general puede ser un poco más prolongado que en la primera intervención y que se requiere de un dialogo permanente, con controles periódicos y el cumplimiento  riguroso de las órdenes médicas.

La rinoplastia secundaria exige una cuidadosa técnica operatoria sumada a una gran sensibilidad artística donde se mezclan la ciencia con el arte. Siempre es más difícil que una rinoplastia primaria por lo que demanda de unas manos con mayor experiencia.